Elecciones autonómicas y municipales 2015.Ochéntame otra vez

Este lunes 25 de mayo de 2015 toda España amanece haciéndose la misma pregunta ¿y ahora qué? Una duda que viene a ser una reformulación de la histórica cuestión sobre ¿y qué pasó el día después de que terminase la guerra? Independientemente de los resultados, muy buenos para unos, regulares pero salvables para aquellos, y desastrosos para los del final, España debe congratularse del ambiente que se extrae de la jornada electoral. Después de casi dos décadas de apatía social frente a la política a la hora de votar, de dejar el cambio en manos de otros, de no creer en el poder de tu papeleta, y de conformarse con “yo no les voté” o “disfruta lo votado”, este domingo el país entero ha dado síntomas de recuperar los valores que llevaron a impulsar el cambio y la transformación política, social y económica de la nación en los ochenta. España demostró este domingo volver a confiar en el poder del pueblo para gobernar al pueblo. España volvió a mostrarse ilusionada con la política y las caras nuevas que han aparecido en el tablero. España sacó la vena más reivindicativa lanzándose a una calle que hacía mucho que no sentía como suya. España exigió algo más que unas siglas para depositar su confianza, y también algo menos de desapego hacía el devenir del país.

carmena

Pese a que la tasa de participación fue ligeramente inferior a los comicios de 2011, escándalos de voto por correo aparte, España mostró esa garra interior para apostar por el cambio y luchar por él. El no quedarse en casa esperando a que las cosas sucedan solas, sino saltar a la cancha a ganar el partido. Podemos y Ciudadanos a nivel nacional, Compromis en la Comunidad Valenciana, las Mareas gallegas, la CUP en Cataluña, todos representan el fervor popular de mostrarse convencidos de que la democracia funciona. Que es la palanca con la que apartar a aquellos que han traicionado a su pueblo. España ha conseguido sacudirse el bipartidismo a medias, PP y PSOE acaparan el 52% de los votos, y 11,5 millones de electores, frente al 66 por ciento, y 14,8 millones, de 2011, para dar entrada al viento de la calle que les permita estrechar el cerco sobre los partidos tradicionales.

1432281189_654745_1432538720_noticia_fotogramaSin embargo, parece harto complicado que hasta después de las generales cristalicen muchos pactos a dos y tres bandas. Podemos y Ciudadanos, grandes triunfadores, de nuevo a medias, de la noche, se han convertido en la llave para abrir múltiples ayuntamientos y comunidades a PP y PSOE. Pero, al igual que ocurre desde hace semanas en Andalucía, ninguna de las jóvenes escuadras quiere casarse con los grandes hasta que se dispute el verdadero partido de este 2015: las elecciones generales de final de año. Unos no querrán confirmar las acusaciones vertidas sobre ellos de ser la marca blanca del PP, ni dejarse arrastrar por posibles casos de corrupción que salpiquen a dirigentes que apoyen. Al otro lado, Podemos buscará alejarse de la moderación que algunos le achacan según se han acercado los comicios, y pactar con la formación de Sánchez, según ellos, uno de los emblemas de la casta y partido del que han tratado de diferenciarse, supondría un golpe de credibilidad a Iglesias a medio año de jugarse todo a una carta.

elecciones

Vía elespanol.com

Sin entrar a analizar los resultados, está clara la derrota de los dos grandes partidos, en especial el Partido Popular, muy desgastado después de cuatro años al frente de las instituciones de todo el país. Las grandes plazas han capitulado no sin oponer resistencia y ser las listas más votadas, y todo hace indicar que el Ayuntamiento de Madrid, la Comunidad Valenciana, Valencia, Castilla la Mancha, Extremadura, Baleares, capitales andaluzas y algunas castellano y leonesas, con Valladolid como buque insignia haciendo aguas, dejarán de ser tierra popular para transformarse, siempre y cuando cuajen los pactos, en zonas gobernadas por la izquierda.

Iglesias y Rivera han conseguido en su primer asalto, no solo entrar con fuerza en municipios y provincias desterrando a Izquierda Unida y condenando a UPyD a la clandestinidad, sino que han logrado insuflar aire fresco, no solo a sus votantes, sino a los 35 millones de electores, y concienciar de la necesidad de creer en la política y la democracia como único vehículo para que el pueblo retome el pulso del país. España, “ochéntame otra vez”.

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