El cuatro por ciento

Al final, el mundo siempre se rige por los incontestables números. Hoy nos fijamos en uno en especial: el cuatro. Concretamente, el cuatro por ciento. Pero, ¿de qué? Esta  cifra, como todas, depende del objeto que cuantifique o del valor al que se refiera. ¿Paro? No, por desgracia. ¿Crecimiento del PIB? Menos aún. ¿Aumento de la producción industrial? No caerá esa breva. ¿Imputados en casos de corrupción que se encuentran cumpliendo condena en la cárcel? Premio. Así es, solamente el cuatro por ciento de los más de 500 imputados en casos de corrupción de España se encuentra en prisión. Esto significa, según datos de abril de 2014, alrededor de una veintena de personas de las más de 1.700 causas abiertas en los diferentes órganos judiciales de nuestro país. Una cifra ridícula que no hace sino aumentar el malestar social respecto al drama del mangoneo sistematizado en las altas esferas con un coste social estimado en 40.000 millones de euros. O lo que es lo mismo, la cantidad que el gobierno popular escamoteo de los Presupuestos Generales para el 2012. Si seguimos tirando de calculadora y sumamos el montante defraudado en las seis grandes tramas de corrupción patria: Malaya, Edu, Eres, Púnica, Gürtel y el posible caso Pujol, el resultado se acerca peligrosamente a los 10.000 millones. Los mismos que el ejecutivo de Mariano Rajoy sangró de la cartera de Educación y Sanidad.

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En la retina de todos siempre se graban las imágenes de políticos y altos cargos desfilando a las puertas de la Audiencia Nacional o la Fiscalía Anticorrupción, sin embargo, estas pasarelas suelen resultar estériles a tenor de los datos. Un pírrico cuatro por ciento de los defraudadores ha terminado dando con sus huesos entre rejas por causas relacionadas con delitos como cohecho, prevaricación, tráfico de influencias, fraude a la administración, falsificación en documento público, delito fiscal, malversación de caudales públicos, y un largo ectécera. Inclusive, el juez Velasco durante el sumario del reciente Caso Púnica, ha añadido una de esas acusaciones que nos transportan a lo más oscuro de la historia italiana. Así, los más de 50 imputados en una nueva trama de favoritismos y adictos de la agenda telefónica cargan a sus espaldas con la acusación de “organización criminal”. Dejando a un lado la denominación, más propia de las novelas de Mario Puzzo, esto significa que la trama corrupta iba más allá de un simple conseguidor y diferentes políticos con mucha caradura. Con el código penal en la mano, esto significa que “dichas personas están estructuradas para realizar dicha actividad delictiva.” Las características que esta acusación releva entre otras, son:

“1º- La existencia de unos objetivos comunes.”

“2º.- La división de funciones que conduce a una profesionalización o especialización de sus miembros o subsistemas y a la mayor eficacia de la organización.”

“3º.- La estructura, que comporta un ensamblaje de la organización, vertical o jerárquico u horizontal, con una serie de normas o códigos de actuación.”

“4º.- Un sistema de toma de decisiones, generalmente jerárquico, bien centralizado, bien reticular.”

Via El Mundo

Vía El Mundo

En definitiva, una corporación dedicada por completo a la delincuencia al más alto nivel. Concretamente, 250 millones de euros de nivel. Pero como en todo, siempre hay clases, y podemos decir, sin miedo a equivocarnos, que los últimos en caer eran unos “amateurs”. Sino que pregunten por los casi 3.000 millones de euros* de procedencia ilegal que incautaron a los 95 procesados en la Operación Malaya. O los más de 2.000 millones* de la Operación Edu, relacionada con el supuesto fraude masivo en las subvenciones para la formación de desempleados en Andalucía. Suenan ridículos al lado de los 1.200 millones* del Caso de los ERE de Andalucía. La Champions League de los defraudadores patrios. Un ejercito de impunes sinvergüenzas que al calor del ladrillo y la sensación de superioridad se dedicaron a expoliar cuanto encontraron a su paso. Y todo esto a la espera de conocerse si estamos próximos a batir el récord de fraude a la Hacienda pública. Hablamos del Caso Pujol y, los posibles, 3.000 millones de euros que éste atesora en el extranjero sin declarar al fisco. ¿Quién dijo Liga de dos?

Mientras tanto, en la actualidad solamente una persona se encuentra en prisión por el Caso de los ERE de Andalucía. De la engominada trama Gürtel, de la que se estima un fraude de 120 millones de euros, sólo Luis Bárcenas y “sus papeles”, que llegaron a raíz de una investigación paralela, se encuentran entre rejas. Otros ilustres encarcelados son Julián Muñoz, Juan Antonio Roca, José María del Nido o Jaume Matas. Por otra parte, en la Comunidad Valencia y Galicia, sede de algunos de los escándalos más sonados y con múltiples juicios en marcha, ninguno de los imputados se encuentra entre rejas. Carlos Fabra, Francisco Camps o Sonia Castedo, son algunos de los que disfrutan de una libertad que, según la acusación, debería estar tapiada.

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Casos de corrupción en España y partidos políticos implicados / Vía nolesvotes.org

Como uno de los mayores errores de la mente humana es la fragilidad de su memoria, nunca está de más recordar algunas de las tramas corruptas investigadas o en proceso judicial. Una lista de la vergüenza en la que se encuentran el caso Gürtel (120 millones de euros), el caso Noos (5,9M€), las tarjetas opacas de Caja Madrid – Bankia (15M€), los papeles de Bárcenas (49M€), el caso Palma Arena (72,6M€), los ERE de Andalucia (1.217M€), el caso ITV (5M€), el caso Pokemón (12M€), el caso Palau (35,8M€), el caso Pujol, el caso Brugal, los casos Saqueo I (36,8M€) y II (52,3M€), el caso Minutas (2,7M€), el caso Malaya (2.812M€), o el reciente caso Púnica (250M€). Únicamente el cuatro por cierto de la auténtica caspa nacional está en prisión. No podemos perder la capacidad de indignarnos ante la impunidad del que se cree por encima del bien o del mal, o estaremos perdidos.

 *Fuente de los datos: El Confidencial.

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