Jetas al trasluz

Cuando River Plate se hundía en el pozo de la segunda división del fútbol argentino, Atilio Costa, presentador de Radio Mitre, relataba entre lágrimas que los dirigentes que habían saqueado el club condenándolo al primer descenso de categoría de su historia “se iban a tener que cambiar el rostro” para volver a pasear tranquilos por las calles de Buenos Aires. “Sus hijos no podrán sentir lo que siente al pisar el Monumental de River”, clamaba. Algo similar espera a los más de 80 altos cargos de Caja Madrid – Bankia que sangraron la entidad con el beneplácito de sus dirigentes. Más de quince millones de euros fueron triturados mientras la caja hacía equilibrismos sin red sobre el suelo de la quiebra técnica y arrastraba junto a ellos a miles de familias engañadas con oscuras prácticas financieras. Las tristemente famosas tarjetas opacas han dejado un rastro de jetas al trasluz que difícilmente podrán escapar del escarnio público después de lo sucedido.

Rodrigo-Rato-el-dia-de-la-salida-a-bolsa-de-Bankia-Las “black”, que no sólo burlaban al Ministerio de Hacienda, sino que se habían conformado para que las auditorias de la caja no las detectaran, han desenmascarado una de las peores cualidades del hombre: la miseria. Pero no la miseria que sufren los casi 700.000 hogares que carecen de algún ingreso, sino esa miseria de quien, como Rodrigo Rato, cobrando tres millones de euros anuales, se ve devorado por ese síndrome de diógenes que le fuerza a acumular, más y más y más dinero. “Eran una retribución, no un complemento”, explicó Rato al Juez Fernando Andreu. “Son un complemento retributivo de libre disposición”, le contradecía Miguel Blesa. Los dos capitanes que llevaron al buque madrileño a empotrarse con el iceberg de la mora y el ladrillo echan balones fuera después de dejar una oscura factura de medio millón de euros.

1368700490_2Sin embargo, lo que más irrita a un pueblo acostumbrado al mangoneo de la clase dirigente, no es que cuatro agujereen una entidad rescatada a cuenta del ciudadano con más de 20.000 millones de euros. No, lo que peor lleva la gente es que les traten de idiotas, y que estos se escuden en que pensaban que eran “gastos de representación”. Los 9.000 euros de Blesa en un safari africano, los más de 3.000 euros de Rato en una licorería, los más de ocho millones de euros cargados en fines de semana y épocas vacacionales, y un largo etcétera de vergonzosas facturas. Una sensación de sentirse por encima del bien y del mal que no es nuevo en la caja madrileña, ya en 2007 fue sancionada por la Agencia Tributaria después de que una investigación rutinaria sacara a la luz que los consejeros y directivos de la firma cargaban gastos privados a la tarjeta destinada a gastos de representación.

Pese a que los dos ex presidentes de Caja Madrid y Bankia hayan acaparado las portadas, también es cierto que miembros de todos los sectores del mapa político español hicieron suyo un dinero que no les correspondía. Partido Popular, PSOE, Izquierda Unida, el antiguo Jefe de la Casa Real, UGT, Comisiones Obreras, el presidente de la patronal madrileña, quién, por cierto, continúa en su cargo, y una larga lista de miserables que no dudaron un segundo en hacer uso de la temible ingeniería financiera. Durante la autopsia de este despilfarro opaco un nombre brilló con especial nitidez, el ex director general financiero y de riesgos y padre de las “black”, Ildefonso Sánchez Barcoj. Para la posteridad quedarán los 484.192,42 euros dilapidados sin control. De los cerca de 200.000 euros retirados en cajeros a los 20 céntimos abonados en una farmacia, de su factura se extrae cuan ruin puede ser el hombre en su ansia por acaparar.

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Un derroche camuflado en la cuenta destinada a los errores informáticos que la banca utiliza para cubrirse ante problemas de conexión a la hora de recibir los pagos y que sirven para cuadrar el balance final de la entidad. En concreto, del informe de Bankia se desprende el número de la cuenta mágica que escupió 15,5 millones de euros, la número 2038 0600 91 6000000084. El último número de la vergüenza nacional. Esperemos que no cambien de rostro, la ciudadanía merece señalarlos de por vida como lo que son, unos jetas.

 

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2 respuestas a Jetas al trasluz

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