Devaluación interna y llantos

Dos meses han pasado desde que Mariano Rajoy alardease ante un grupo de inversores japoneses de las bajadas generalizadas de sueldos en España. Que no es algo que haya que celebrar, pero ahora resulta que es el remedio que nos guiará hasta el final del túnel. Otra cosa es lo que dure el trayecto. La tan famosa devaluación interna de la que se vanaglorió Gobierno, oposición y sindicatos, sigue mostrando más altibajos que los explicados en el discurso oficial. Todo en pos de recuperar la competitividad perdida durante los años del crecimiento artificial a base de ladrillos y ladrillos. Hasta que se nos vino la casa encima, y ahora tratamos de recomponerla apuntalando cada esquina con lo primero que tenemos a mano. Y como el euro nos cortó las alas a la depreciación monetaria en favor de una Europa grande y libre, ahora nos vemos obligados a devaluarnos a nosotros mismos. Y aquí es donde surgen las dudas en torno a la oscura práctica puesta en marcha sibilinamente, y sólo reconocida desde el Imperio del Sol Naciente.

Christine Lagarde, una de las máximas defensoras de la devaluación interna de España

La teoría es fácil, que no sencilla, y se basa en la reducción salarial con el objetivo de ganar competitividad mediante la reducción del coste de la mano de obra. Esta medida EN TEORÍA debería originar un incremento del producto interior bruto real; así como EN TEORÍA aumentaría la ocupación gracias a la reducción del coste laboral y la mayor capacidad de contratación por parte de las empresas. Pero como dijo Homer Simpson, “en teoría funciona hasta el Comunismo”. También es cierto que esta práctica debe (ría) venir acompañada de una bajada generalizada de los precios para sostener la balanza y aumentar la competitividad. De lo contrario crece la miseria al mismo tiempo que los márgenes de beneficio. Un desbarate. Y todo sin olvidar que la palabra que más temor infunde en las escuelas de negocios pulula por el ambiente: la deflación. Un descenso sostenido en los precios puede terminar en una deflación que arrase lo poco que la inflación ha dejado en pie. Y claro, después vienen las lágrimas. Porque si uno se dedica a echar gasolina al fuego deflacionario no se puede esperar que de ahí salgan manzanas. Y más lágrimas. Si después de cinco años de inflación continuada, ahora España termina en la oscura espiral deflacionista es como para cerrar la Carrera de San Jerónimo y meterle mecha con todos dentro. Todo sin dejar de lado que la reducción de salarios se puede, y suele, traducir en una brusca caída de la demanda interior que, de no ser compensada con el crecimiento de la demanda exterior, da como resultado la consiguiente contracción de la producción y aumento del paro. Llantos.

635030100252526721mayo4Otro de los grandes problemas que presenta la devaluación se refleja en el tipo de crisis que vive España. El lastre de las empresas y  particulares reside en la desmesurada deuda que arrastran después de la borrachera crediticia de principios de siglo, y por mucho que se reduzcan los salarios, se ajusten los márgenes y se mejore la competitividad, el montante a pagar será el mismo.  En resumidas cuentas: se rebajan los ingresos, pero no las deudas. Y como es muy de españoles el llegar tarde, también hemos llegado tarde a una medida implantada en multitud de los denominados “países periféricos”. Sencillamente, si hay diez estados autodevaluandose, el comprador optará por el más barato dejando a los otros nueve aun más estancados en el fango. Eso o entrar en una rueda de reducciones salariales que acabe con la clase trajadora. Y todo esto el día en que Mercadona ha firmado un nuevo convenio colectivo hasta 2018 que fija el sueldo mínimo de todos sus trabajadores en 1.260 euros al mes, una cantidad ligeramente superior al salario mínimo de Gran Bretaña. Y todo esto el día que se ha publicado que el Gobierno congelará el salario mínimo interprofesional (SMI) en 645,30 euros. Lo extraño es que no sea Mercadona quien exija la independencia para sus centros y empleados. Al tiempo.

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2 respuestas a Devaluación interna y llantos

  1. fuscas dijo:

    el salario minimo de mercadona es a 12 pagas anuales, aun asi, a 14 pagas es mayor al smi

    • David Alonso dijo:

      El SMI a 14 pagas creo que ronda los 750 euros/mes. La diferencia es de 500 euros. Una barbaridad. Además Mercadona ha dicho que ese salario lo cobrarán COMO MÍNIMO todos los trabajadores desde el primer día que entren en la empresa.

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